Ironman Frankfurt – Adrián Borrallo

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El Ironman Frankfurt tiene algo de especial y es que se trata de nada más y nada menos que del Campeonato de Europa en distancia Ironman.

Es uno de las pruebas Ironman con más renombre y trascendencia como indican sus propias cifras:

Más de 500’000 espectadores en las calles, triatletas representando a 55 países, 31 millones de telespectadores, 5 televisiones acreditadas cubriendo el evento, 14 millones de clicks en la web de Ironmanlive.com para seguir el evento el mismo día de carrera y sin duda alguna, los mejores triatletas del mundo tirándose a las aguas del lago Waldsee.

Por todo esto, me alegré mucho cuando Adrián, un habitual de este blog, me mandó su crónica de la prueba en la que relata muy bien lo que es un evento de estas magnitudes, la tremenda logística que ello implica y las complicaciones que acarrea el no competir en casa.

Sin más dilación, os dejo con su historia que es lo que habéis venido a leer.


INTRODUCCIÓN Y VIAJE A FRANKFURT:

Ironman Frankfurt representa el Campeonato Europeo de la marca “Ironman”. Carrera que suele congregar a la flor y nata del circuito profesional. Por todo esto, la participación es muy elevada. Este año compiten más de 3.500 atletas.

Se trata de mi tercera participación en un triatlón de larga distancia tras Zurich (2016) e Italia (2017).

La carrera no estaba en mi “lista de deseos”, sin embargo, el día que abrieron el registro de plazas recibí en el espacio de media hora propuestas para participar de dos grupos de amigos distintos. Así que hice caso al Karma y me apunté.

El viernes por la tarde salimos de Zúrich una pequeña comitiva de #LosCaseras representada por Aitor, Joan, Jose y y un servidor.

Llegamos a Frankfurt con suficiente tiempo para dejar los bártulos en el Airbnb e ir al centro a cenar.

Debido a mi restricción alimentaria por ser celiaco, cenamos en un italiano llamado Vapiano con opciones sin gluten. Amigos celiacos, se trata de una franquicia con presencia a nivel mundial que ofrece pasta y pizza sin gluten de primer nivel.

De vuelta en casa tras la cena me doy cuenta de que la vivienda no está bien insonorizada a pesar de dar a una calle principal. En principio no me preocupo. Siendo previsor me había traído mi “pack confort” de tapones y antifaz.

Desafortunadamente los tapones, que estaban a estrenar, son tan efectivos como si me metiera papel de fumar en el oído.

 

Y es que querido triatleta, siempre, SIEMPRE sigue la máxima de no experimentar o probar nada nuevo antes de la carrera.

 

Tras mucho revolverme en la cama sin conciliar sueño, de madrugada decido coger el colchón de la cama e irme a dormir al pasillo de la casa, algo más aislado del ruido y más fresco que la habitación.


DIA PREVIO AL IRONMAN FRANKFURT:

Comenzamos puntuales, saliendo a rodar en bici a las 8:30.

Cuarenta minutos de rodaje suave combinado con algún calentón y algunas fotos y videos de #POSTUREOMAXIMO y #LosCaseras.

 

 

Ironman Frankfurt Los Caseras

 

Tras la bici, comienzan los retrasos e imprevistos. Finalmente, nos registramos a las 12:40am, 20 minutos antes de que cierren el registro.

Esta carrera, al contrario que la mayoría, tiene dos áreas de transición en vez de una.

  • La T1, ubicada a 13km de Frankfurt en el lago Waldsee donde tendrá lugar el segmento de natación.
  • La T2 en el Innenstadt, al lado de la carpa de registro y la zona de meta.

Dejamos las bolsas para correr en la T2 y habida cuenta la hora, y que la dieta de hoy consistía en sobrecarga de hidratos de carbono, decidimos ir a comer para no solapar mucho con la cena. Para simplificar y recuperar tiempo, repetimos en el restaurante Vapiano.

Con la barriga llena cogemos el coche y nos vamos al Waldsee para hacer el “check-in” de las bicicletas y la bolsa de transición.

Como no podía ser de otra manera por ir tarde, nos toca atasco para entrar al lago. Una vez concluido el proceso de “check-in” vamos a comprobar el lago. Puedo confirmar que el contorno y la pendiente de la playa van a dar lugar a unas fotos espectaculares de la salida de la carrera.

Nos damos un bañito de activación en el lago. El agua no está muy fría y dudamos si la carrera se hará con neopreno.

Según entramos en el agua vemos a Daniela Ryf salir y ladrar a un fotógrafo de la organización para que no le haga fotos.

Joan especula que ella está de mal humor porque no debe tener buenas sensaciones para la carrera. Qué equivocado estaba ya que en menos de 24 horas, se proclamaría como la ganadora femenina aniquilando a sus rivales con más de 26 minutos de ventaja sobre la segunda pro femenina, y séptima en el ranking total.

Tras el bañito en el lago, volvemos a casa raudos y veloces para correr 15 minutos, preparar la cena y acostarnos pronto.

La vitrocerámica de la casa deja mucho que desear. Calienta muy lentamente pero no desistimos y finalmente logramos cenar nuestro arroz blanco con pavo y/o pollo.

Durante todo el día hemos andado estresados con el apartado logístico de traslado a la carrera.

Tenemos tres opciones:

  1. Veinte minutos de coche a Frankfurt, aparcar en un parking, andar otros diez minutos y coger las lanzaderas de la organización que llevan al lago en otros 20 minutos a riesgo de colas inmensas.
  2. Ir en coche directamente al área de salida (quince minutos) y después de la carrera coger una lanzadera de la organización para volver a la salida y recoger el coche para luego volver a la T2 a recoger la bici (la odisea)
  3. Coger un taxi que nos lleve a la salida y volver a casa en tren con las bicicletas tras la carrera. Finalmente optamos por esta 3° opción.

 

Sobre las 21h me acuesto en la “cama” del pasillo. La alarma está puesta a las 4:15am. Estoy tan cansado por haber dormido mal esta semana y, en particular la noche anterior, que no tardo ni un minuto en dormirme.


DIA DE CARRERA – IRONMAN FRANKFURT:

 

Ironman Frankfurt

 

Suena el despertador. He dormido del tirón y es la primera vez que duermo tan profundo la noche previa a una carrera, lo cual me hace reflexionar sobre el cansancio que debo arrastrar.

Tomo mi desayuno de diario: copos de avena con miel, un par de tostadas y un vaso de zumo. Este año para las carreras ya no aplico la dieta “Chrissie Wellington” que usaba el año pasado.

Entre medias, preparo la nutrición e hidratación para la carrera, es decir:

BIKE:

 

 

RUN:

  • 6 geles, 3 normales y 3 con cafeína y un Hot Shot (300g de HC)

 


RELACIONADO: Comparativa de más de 20 geles energéticos


 

El taxi llega puntual a las 5:00.

Desafortunadamente el conductor coge una ruta de acceso al lago que está bloqueada por la organización. Nos indican el desvío pero por desgracia el GPS del taxista nos juega una mala pasada y acabamos llegando con unos 25 minutos de retraso frente al horario planificado y las carteras más vacías.

A pesar del imprevisto no dejo que la situación me afecte.

Voy a la carrera con buenas sensaciones. He cruzado todas las casillas en los entrenamientos. Además, en las competiciones previas que he hecho (Rock n’ Roll Madrid Maratón, media maratón de Sempachersee y Rapperswil 70.3) he mejorado mis marcas personales.

La única espina que tengo clavada fue una mala ejecución del segmento de bici en Rapperswil 70.3 que pretendía enmendar en Frankfurt.

No obstante, no hay tiempo que perder. Preparo la bici, cargo la nutrición e hidratación, y hago la comprobación rutinaria de mi bolsa de transición. Me tomo un plátano y sigo dando sorbos pequeños de vez en cuando a las botellas de isotónico y de agua que he traído.

 

Las colas para los baños son larguísimas así que rezo para que mi estómago no me la juegue. Al fin y al cabo, el neopreno no aguanta todo 😉

 

Me encuentro finalmente con mi amigo Enrique, que fue mi primer jefe en mis tiempos de banca, y el mejor jefe que he tenido hasta la fecha (#notsponsored).

Tras fracasar en el intento de vernos el viernes por la noche y durante el sábado nos da el tiempo justo a intercambiar unas palabras, ayudarnos mutuamente a abrochar el neopreno y desearnos suerte.


NATACIÓN – IRONMAN FRANKFURT:

Me coloco en primera fila del segundo cajón salida y hago mi rutina de calentamiento de articulaciones.

La espera se hace corta y de repente llega mi turno de salida.

Ya en el agua, el centrifugado es mayor que en otras ocasiones. Hay mucho contacto que me impide estabilizar el ritmo de brazada. Para colmo, me entra agua en las gafas y no puedo parar a riesgo de ser arrasado por la masa de nadadores que viene detrás.

 

 

Aguanto unos 200 metros hasta que siento que la gente se ha dispersado un poco para recolocar las gafas. Una vez solucionado me pongo en faena centrándome en nadar con la técnica correcta para ser eficiente deslizando en el agua.

Tras 750 metros toca un giro de 180 grados. Al concluir el giro el reflejo del sol es cegador. Es realmente difícil divisar la siguiente boya.

No obstante, al ser la trayectoria de vuelta a la salida australiana recta (corremos un breve tramo en la playa antes de meternos de nuevo en el agua para completar lo que queda hasta los 3.8km), teóricamente no debería haber muchas complicaciones.

Mi trayectoria no es óptima y es sólo a falta de 100 metros para salir del agua cuando finalmente puedo divisar el arco de salida.

El segundo tramo de la natación del km 1,7 al 2,5 es relativamente fácil de ejecutar con el sol a espaldas y a pesar del oleaje.

Ya noto el “flow” del ritmo crucero y procuro ir a pies cuando puedo o me lo permiten las circunstancias. El único inconveniente es que me doy cuenta de que no tapé bien la pulsera de participante con el neopreno y en cada brazada, el plástico me está rozando la muñeca hasta el punto de hacerme tres heridas.

En el giro del km 2,5 es cuando se complican las cosas de verdad. El sol es verdaderamente cegador y a pesar de todos los esfuerzos que hago por divisar la boyas (incluso parándome para buscarlas), a ratos no queda más remedio que guiarse por la estela de los participantes.

Tengo un participante que no para de nadar absolutamente pegado a mí. Por mucho que me intento separar el tío se sigue pegando hasta que me da con la mano en la cabeza.

Le grito “¡¡Joder!!” y finalmente se aparta.

En el km 3,0 ocurre el desastre. La antepenúltima boya no es visible y en ausencia de una canoa de la organización que nos delimite e indique el camino, todos los participantes giramos antes de tiempo en dirección a la penúltima boya (la visible…).

Cuando ya es muy tarde aparece la lancha de salvamento de la cruz roja para indicarnos que debemos girar y deshacer parte del camino.

Esto me recuerda al episodio que tuve en Zúrich, con la diferencia de que ahí la culpa fue mía por no estudiar bien el plano, mientras que aquí todos los participantes que conozco les impactó.

A pesar del contratiempo no me desanimo y procuro mantener mi “flow” hasta el final.

 

 

  • Tiempo final: 1h05’50” – mejor marca personal en Ironman
  • Ritmo: 1’44”/100m
  • 486 del ranking total
  • Si eres de los que se fía del GPS de tu reloj, me salieron 3.966m (es decir, 166m de más) que supone un ritmo de 1’40”/100m (siempre enfoque positivo)

 


BIKE – IRONMAN FRANKFURT:

Un circuito de 185km a dos vueltas con mucho sube-y-baja hasta acumular un desnivel de 1.450m

 

 

Tras salir de T1 tocan unos 13km de autopista rodadora para llegar a la ciudad de Frankfurt. Las primeras sensaciones son buenas.

Tras cruzar la ciudad, noto que hay bastante viento de cara. Me acuerdo de Italia y rezo para no tener otro día igual con viento desfavorable.

Mantengo muy buena velocidad hasta llegar al pueblo de Maintal donde se cruza un tramo de adoquines conocido como “El Infierno”. Definición muy precisa para una zona tan bacheada que se te saltan los empastes de los dientes. Por suerte, Enrique me había avisado el día antes y llevaba los bidones amarrados con gomas extra. No me podía permitir otro episodio como el de Italia donde se me cayó un bidón y tuve que parar a recogerlo.

 

 

La primera vuelta transcurre sin sobresaltos. A pesar de ser un recorrido muy ondulado, las cuestas no son largas ni pronunciadas, por lo menos en comparación a lo que acostumbro en Suiza.

Me ciño a la estrategia de watios y evito el drafting de la mejor manera posible a pesar de los pelotones que se forman. Procuro no despistarme con las pautas de nutrición e hidratación. El viento sigue aumentando. Da igual en qué dirección vaya que tengo la sensación de que siempre viene de cara.

A nivel físico, con el paso de los kilómetros noto el lateral izquierdo de la espalda baja sobrecargado. Adicionalmente tengo una abrasión en el cuello causada por el roce del neopreno que cada vez que la piel entra en contacto con agua es como si me echara ácido.

En la segunda vuelta se tuercen las cosas.

 

Sobre el km 120 en espacio de 10 minutos recibo una penalización por “drafting” y al poco, otra por “bloquear”.

 

Viendo lo que ví a otros participantes hacer, y considerando que la carrera está masificada no voy a entrar en más detalles sobre la hijopu***a que me hizo el árbitro.

Me sale espuma por la boca, pero consciente de que en fútbol protestar lo único que conlleva es una amonestación o la expulsión, me trago mis palabras y me acuerdo cordialmente de los familiares del árbitro.

Los siguientes kilómetros hasta la carpa de penalización son un suplicio. El árbitro no termina de abandonar la zona. Tengo la sensación de que está buscando cualquier excusa para sacarme otra penalización así que no corro ningún riesgo a expensas de perder tiempo.

La conclusión que saco (en mi esfuerzo por reírme en vez de llorar) es que no le gusta mi trisuit de flamencos.

Durante los 6 minutos de espera en la carpa de penalización pasa el último participante flanqueado por dos bicicletas de la organización. Cuesta creer que a este participante que le quedan 131km de bici haya pasado el tiempo de corte de la natación.

El árbitro de la carpa me comenta: “Ves, con éste no creo que corras riesgo de que te penalicen por drafting o bloqueo”. Me saca una carcajada y me bajan un poco los malos humos.

Ya de vuelta en carrera prosigo con el guión establecido y me enfoco en lograr mis objetivos de watios y velocidad media para este segmento. Al fin y al cabo compito conmigo mismo.

La llegada a la T2 es gloriosa. Se llega tras una cuesta abajo que te permite apreciar la cantidad de gente que ha venido a ver la competición.

  • Tiempo final: 5h42’23” (incluyendo 6’ de penalización)
  • Ritmo: 33km/h
  • Potencia: NP 206; Avg. 203
  • 653 del ranking total

RUN – IRONMAN FRANKFURT:

Circuito de 4 vueltas a la vera del rio Main.

Los primeros kilómetros comienzan bien, no noto las piernas cargadas y procuro contener el ritmo para no pagar el esfuerzo después.

Tras los primeros 6km procedo a tomarme un gel y me doy cuenta de que de los seis que llevo, dos se me han caído. Eso son 100g de hidratos de carbono equivalentes a casi hora y media de combustible que no puedo compensar con los geles que ofrece la organización que contienen gluten.

 

Ironman Frankfurt Run

 

Para colmo empiezo a tener molestias en los pies de dos ampollas que ya traía con anterioridad a la carrera. Estos dos inconvenientes constituyen la gota que colma el vaso en la acumulación de problemas/imprevistos para el día.

A pesar de que tras terminar Ironman Italia el año pasado me prometí que en la próxima carrera de larga distancia lo daría todo en la maratón, decido que no merece la pena forzar.

Ya me había demostrado a mí mismo en la maratón de Madrid y en la media de Sempachersee que puedo sufrir en el run, y dada la penalización de 6 minutos que arrastraba (más bien siete minutos hasta que empezó el contador), el peaje físico que hubiera tenido que pagar para intentar mejorar mi marca personal no me merecía la pena. Ya estaba satisfecho con los otros dos segmentos.

Por ello esta parte de la crónica carece de las habituales referencias a los vaivenes emocionales y físicos, el famoso “muro” de los 30km, reflexiones existenciales y la capacidad de cavar profundo en uno mismo para tolerar el dolor.

Fueron 36km puramente “asépticos” a velocidad de crucero en los que dosifico los 4 geles que me quedan y los complemento con fruta, Red Bull y agua.

 


RELACIONADO: Ironman Italia – Crónica Adrián Borrallo


 

Al final de la primera vuelta me adelanta Jan Frodeno. Va sólido, como una locomotora. La energía que desprende es brutal.

Pasan casi dos kilómetros hasta que me adelanta el segundo, Patrik Nilsson, que también va volando, con zancadas cortas y ligeras como si fuera una gacela. Puedo percibir algo de inquietud en su cara. El tercero debe andar cerca.

Efectivamente, como un minuto después me pasa Patrick Lange. Se le nota tocado pero va fuerte. No pierde la esperanza de adelantar a Nilsson en los 2km que le quedan.

Durante la segunda vuelta pienso en formas para distraerme de la monotonía de correr en modo diésel.

Empiezo fijándome en el “skyline” de Frankfurt pero no da para mucho.

Si me fijo en la gente tumbada a lo largo del rio en el césped tomándose helados y cervezas, pienso en lo masoca que soy por estar haciendo la carrera.

Al final concluyo que lo mejor es fijarme en los participantes. Usar la visión de los que sufren para recordarme que no me puedo distraer con la hidratación y nutrición. Usar la visión de los que van fuerte para intentar dejarme llevar por ellos.

Curiosamente, al contrario que en los otros dos Ironmans que he hecho, veo menos zombies de lo que acostumbro. Poco antes de concluir esta vuelta me pasa Sarah True, la segunda clasificada que se está colocando la parte superior del trisuit ya que en la llegada a meta no te dejan enseñar carne.

Al comienzo la tercera vuelta me pasa Saleta Castro, nuestra representante pro española, claramente muy lejos del pódium. Le ánimo y sigo con mi procesión.

Inmediatamente después, antes de cruzar el puente de Neckar, me anima por tercera vez un chaval, pero en esta ocasión se levanta la camiseta y se frota los pezones. Mecagoentoooohh!

Vale que mi trisuit de flamencos es “particular” y que los ánimos que recibo a veces son más con sorna que otra cosa, pero que un hombre se insinúe ya es un poco demasiado.

 

@Aitor, ¡¡¡Trisuit de #LosCaseras ya!!!

 

A pesar de que este año en las carreras a pie he ido a base de sensaciones sin depender de pulsómetro, siento curiosidad por saber qué pulsaciones tengo. Aunque me noto bien físicamente, me noto la cara seca. Me pregunto si es porque la cinta de cabeza funciona demasiado bien absorbiendo el sudor, o si por el contrario he dejado de sudar, lo cual sería mal síntoma.

Me he mantenido fresco a base de esponjas toda la carrera así que en el resto del cuerpo es imposible juzgar si sudo o no. Pienso que realmente es la cabeza la que ha dejado de tirar y no el cuerpo.

Durante la cuarta vuelta la población de zombies es más visible. Sorprendentemente el público no ha disminuido y tampoco se les han caído las manos de aplaudir.

Paso por última vez a un grupo de cuatro chicos que tienen un mega altavoz que escupe una mezcla de hip-hop/rap/trap (me pierdo ya con tanto género, o me estoy haciendo muy pureta) que hicieron una mega labor de animación. Tanto que en esta vuelta están tirados en el césped medio en coma ya. Les deberían traer un Red Bull los voluntarios del avituallamiento.

Me cruzo en distintos momentos con dos participantes senior (>50 años) en equipación “old school” que se les deben haber caído las pinzas que sujetaban los pliegues de sus nalgas, jajaja.

Finalmente me dan la cuarta pulsera, la roja. Quedan apenas dos kilómetros. Pienso en qué haré al llegar a la alfombra roja. Por un momento me planteo andar tranquilamente y disfrutar del público de las gradas. Pero me digo que si no he parado a andar en toda la maratón, tampoco puedo hacerlo ahora.

Llega el desvío al “Road to Kona”, últimos 200m. Decido que correré lentamente y aplaudiré al público. Sin duda ha sido la carrera donde he visto más gente apoyando a lo largo de todo el circuito. A ellos agradezco ese empujón extra que nos dan a los participantes para hacer esos 226km (hoy 231km).

Finalizo la maratón en 3h56’37” a una media de 5’37”/km, posición 593 de la general.

No me acuerdo de mirar el marco de meta pero presiento que al menos he bajado de las 11h.

Echo de menos a mi familia y me hubiera gustado darles un abrazo al llegar. Llevo todo el día pensando en ellos y me acuerdo de lo mucho que me ayudó ver a mi mujer e hijo animándome el año anterior.


CONCLUSIÓN:

 

Ironman Frankfurt

 

Finalizo Ironman Frankfurt en 10h55’47”, posición 549 de la clasificación general.

¿Satisfecho? Indiferente. ¿Descontento? No. Al contrario, agradecido de que no tuviera problemas mayores. ¿Tenía forma para un mejor resultado? Probablemente sí. ¿Muchísimo mejor? Desde luego no para un sub-10h.

Me llevo un balance más positivo que negativo, es decir:

  • Swim: A pesar de nadar en agua dulce y tener una travesía movida (gafas, visibilidad, rozaduras, golpes) logré mi mejor marca personal oficial.
  • Bike: Normalizando el circuito (es decir, ajustando por desnivel, penalizaciones, adoquines, tráfico y viento), pienso que hice mejor segmento que en Italia. E independientemente de lo anterior, he cumplido mis objetivos de velocidad media y watios
  • Run: A pesar de los inconvenientes (abrasiones, rozaduras, ampollas, penalizaciones, pérdida de nutrición) pude mantener la cabeza relativamente fría y no tiré la toalla (del todo).
  • Siento que me dado un paso adelante como atleta competidor, no sólo en términos de gestionar la carrera, sino ganando confianza para mantener ritmos más intensos en mis disciplinas más débiles

Me queda el sabor agridulce de la maratón. Claro que los contratiempos que tuve me afectaron pero sospecho que ya vine a la carrera algo falto de fortaleza mental.

 

¡Ah! Y finalmente, debo renovar el trisuit.

 

Quiero dar las gracias a mi mujer e hijo por su apoyo y compresión (o tolerancia). A mi entrenador Dani Rodríguez (Wolves Factory) por hacerme llegar a las carreras en la mejor forma posible. A Aitor y Joan por hacer este viaje lo más placentero posible. Y finalmente a Carlos Muñoz-Hernando por prestarme su neopreno y portabidones.


LO QUE MÁS ME GUSTÓ DEL IRONMAN FRANKFURT:

  • El público: presente en todo el recurrido e incombustible. Alguno acabó con agujetas en las manos
  • El circuito de bicicleta: disfrutón y con buena calidad de asfalto en general
  • La entrada a T2 y a meta con unas gradas muy impresionantes
  • La mochila que dan. Será la primera vez que pueda usar una mochila de Ironman con frecuencia

 

Ironman Frankfurt

 

LO QUE MENOS ME GUSTÓ DEL IRONMAN FRANKFURT:

  • La masificación de la carrera. En mi opinión para los atletas del montón como yo es harto difícil hacer un segmento de bicicleta en condiciones. Y es muy frustrante ver la arbitrariedad con la que se aplican las normas
  • La complejidad logística para hacer el “check-in” del material antes de la carrera
  • En mi opinión la marca Ironman se está deteriorando. Tasas de participación más caras. Competiciones más masificadas donde no te dan ni una toalla ni comida caliente al terminar la carrera. Igualmente, pienso que deberían gestionar mejor el segmento de natación con las canoas.

APRENDIZAJES PARA FUTURAS CARRERAS:

  • Cada pequeño detalle cuenta: Cuando se descuidan las cosas, la acumulación de imprevistos/problemas a lo largo del día resta mucho tiempo.
  • Leerse la guía del evento siempre. Esta vez me descuidé y eso impactó el discurrir del día previo a la carrera generando estrés innecesario.
  • Lo barato sale caro: Especialmente cuando se trata de participar en un evento complejo como un Ironman. En la medida que se pueda, acudir a hoteles oficiales o alojarse lo más cerca posible del evento. Pasar los días previos a la carrera con la mayor relajación posible es clave.
  • Filosofía mental: En caso de asistir con amigos, ir con gente que comparta/comprenda la importancia que tiene ejecutar la lista de tareas pre-carrera de manera efectiva.
  • Preparar una lista: por muchas carreras que hayas hecho y muy interiorizado que tengas los elementos que necesitas, es muy fácil olvidarse cosas. Si la NASA lo hace, tú también.
  • Ser egoísta: Si vas acompañado de gente que no participa (que no sea tu familia se entiende), hay que dar prioridad a las necesidades del atleta.
  • Cuidarse los pies: Procurar ir a las competiciones sin ampollas y rozaduras que puedan comprometer tu bienestar en un evento tan largo.
  • Aprenderse el circuito de natación de memoria: A pesar de que me sabía la forma del recorrido, si hubiera memorizado el número de boyas a lo mejor (aunque no es seguro) podría haber evitado desviarme del recorrido.
  • Ponerse bien el neopreno: No sólo evitarás abrasiones y cortes (aunque te hayas echado vaselina) sino que no comprometerás la técnica de nado.
  • No probar nada nuevo la semana antes de la carrera: Mientras que apliqué esa máxima al material de competición, no la apliqué a los tapones para dormir, comprometiendo mi descanso.

 

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3 comentarios en “Ironman Frankfurt – Adrián Borrallo”

  1. Deberias considerar una actividad lucrativa ‘on the side’ como escritor. Muy buena la cronica, como siempre Don Borrallo!

    Catacrazzzz!
    Sub-11!!!

    Olvidaba la complicacion adicional de hacer un IM para los celiacos. Madre mia!!! Mas meritos aun.

    Pero eso, siempre es importante resaltar TODOS los positivos, que esos son los que nos alimentan el espiritu de triatleta. De los negativos simplemente intentar aprender lo mas posible, un ‘self bitch slap’ correctivo, y pasar pagina.

    Solo de ver la foto de la largada lo flipo con la masificacion de esa carrera!! … Y la verdad es que no se por que le llaman ‘EU Championship’ si en realidad no hace falta clasificarse (tipo Kona) para correrla.

    En fin … enhorabuena por el IM x 3!!! … y te haremos porra, como es ya usual, en el siguiente IM … Para cuando? Donde? … Tu sigue, que necesito role models para seguir mejorando en este bonito deporte.

    Abrazo neng!!
    Charles

    • Neng @CharlesHunk. Me alegro de que te gustara la cronica. La intento escribir detallada precisamente para no solo transmitir el aspecto piscologico de la carrera sino tambien intentar hacerlo didactico al lector. De momento voy a descansar de LD y centrarme el 70.3 y otro tipo de disciplinas que requieran algo menos de dedicación, o por lo menos que me permitan llevar una “disciplina” de entreno más desestructurada. Pero sigo con carreras en el bucket list. Algun dia caerá Lanzarote y me gustaría hacer una en Australia o Nueva Zelanda…

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